Encuentro con el Espiritu Santo.

David (Southaven, Mississippi)

Historia de Inspiracion…David de Southaven, Mi (Junio 2017)

Tenia 4 años cuando sus padres fueron expulsados del parque de trailers debido a que David robaba varias cosas en el parque.  Asi estuiveron por años, moviendose de lugar a lugar porque David robaba todo, hasta el correo de los vecinos.

David aprendio a robar–de su madre.  “Creciendo la miraba robar muchas veces,” cuenta David.  Y siguio robando aun como joven.  Comenzo a robar hasta bicicletas y la cosa iba de peor a peor.  Fue arrestado cada añp de los 14 hasta los 28 años.  Luego David comenzo a tomar alcohol y usar drogas para esconder su dolor.

En 1988 David se caso.  Dos personas rotas y “yo era el peor’, dijo David.  “La hice pasar por muchas pruebas.”  Cada año terminaba en la carcel.  Los dos abusaron de drogas.  Tuvieron 3 hijas y estuvieron casados por 8 años.

“Sabia que Dios existia pero yo lo tenia lejos de mi, “dijo David.  Solo le oraba cuando terminaba otra vez en la carcel, prometiendo serle fiel si lo sacara, pero nunca cambiaba.

Una noche en la carcel, le esperaba confrontar 15 delitos y estaba en sus rodillas pensando en sus hijas, tenian 6, 4 y 1 año.  Sabia que iba a pasar un tiempo largo en la prision.  Iba a faltar a sus cumpleaños y graduaciones.

Comenzo a llorar y le rogo a Dios que lo ayudara.  Le pidio perdon por ser un ladron, un mal padre, un mal esposo, pidio perdon por abusar su cuerpo y finalmente invito a Cristo en su corazon.

Escucho la voz de Dios que le dijo, “David, todo va a estar bien.  Te voy a tener misericordia y te voy a sacar de todos estos delitos.”  De repente, sintio la presencia de Dios en esa celda y cayo de rodillas dando gracias.  Lagrimas de dolor se convirtieron en lagrimas de gozo.

Eventualmente, todos sus delitos desaparecieron y cuando salio de la carcel se unio a una iglesia.  En 1999, fundo un ministerio llamado el Centro de Guerreros, un centro de ayuda para solo hombres con problemas de abuso.

Y como sus niñas necesitaban su padre, dice David, “Todos necesitamos nuestro Padre Celestial!”

 

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