Encuentro con el Espiritu Santo.

Daniel

Historia de Inspiracion…Daniel (Sept. 2018)

Era un dia frio en el mes de Mayo.  Estaba en un restaurante con mis dos amigos.  Mientras platicabamos, me llamo la atencion de un joven al otro lado de la calle.  Cargaba un aviso “will work for food” (trabajo por comida) y parecia que cargaba todo lo que poseia en su espalda.

Muchos en el restaurante, tambien lo miraron con tristeza e incredulidad.  Al terminar sali afuera para continuar con mis mandados.  Voltee a mirar si el joven estaba alli, pero ya se habia ido.

Pare en la tienda y hice mis compras, de repente senti como que Dios me decia “Darte otra vuelta por la plaza.”  Hice caso y guie el auto alrededor, cuando mire de nuevo el joven, estaba sentado en un escalon de la entrada a una iglesia.

Estacione mi auto y me baje.  Le pregunte, “¿Estas buscando al pastor?”  Me contesto, “No, solo descansando.”  “¿Tienes hambre?”  Me sonrio y dije que “Si.”  Le pregunte, “¿De donde vienes?”  “St. Louis, llevo 14 años caminando,” respondio el.

Fuimos a sentarnos en un retaurante y comece a descubrir a Daniel.  Tenia 38 años, se crio con problemas en su hogar, se fue de su casa en busca de trabajo.  Miro una carpa que decia que necesitaban ayuda.  Penso que habia ver un concierto, pero en realidad era un Servicio Evangelistico.  Escucho el mensaje de la Cruz por primera vez y entrego su vida a Cristo esa noche.

“Nada ha sido igual,” dijo Daniel.  “Senti que Dios queria que yo continuara caminando.”  Le pregunte, “¿No te cansas?”  Daniel dijo, “De ves en cuando.”  Abrio su mochila y me enseño lo que habia adentro, Biblias.  Ese era su llamado, Repartir Biblias!  “Trabajo por comida y biblias.  Y los regalo donde siento que el Espiritu me guia.”

Quede asombrado.  Mi amigo no era un desamparado, sino alguien que estaba en una mision.  Daniel dijo, “La gente me mira y dicen comentarios negativos.  Una vez me tiraron un pan mordido, pero esta experiencia me humilla a saber que Dios quiere usarme para tocar las vidas de muchos.”

Nos paramos de la mesa y me dijo Daniel, “Cuando miras a alguien y te recuerda de mi, ¿puedes orar por mi?”  “Cuenta con eso!”, le dije a el.  Nos abrazamos y nunca mas lo vi de nuevo.  Solo se que lo mirare en el cielo y Dios le dira a el:  “Mision Cumplida!”

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